Higiene palpebral
Pilar fundamental cuando hay blefaritis. Pautas de higiene diaria con productos específicos, masaje palpebral y, en casos seleccionados, tratamientos en consulta.
El síndrome de ojo seco es una de las patologías oculares más frecuentes y más infradiagnosticadas. Afecta a 1 de cada 3 personas mayores de 50 años, especialmente mujeres, y también a quienes trabajan muchas horas frente a pantallas.
Si te identificas con varios de estos síntomas, probablemente tienes algún grado de disfunción de la película lagrimal.
La lágrima es mucho más compleja que "agua del ojo". Tiene tres capas: una capa lipídica (grasa, que evita la evaporación), una acuosa (la mayor parte) y una mucínica (que la fija a la córnea). El ojo seco aparece cuando alguna de estas capas falla:
Factores que lo empeoran: edad, menopausia, uso continuo de pantallas, lentes de contacto, ambientes con calefacción, cirugía refractiva previa, algunos medicamentos (antihistamínicos, antidepresivos, hormonales).
El primer paso es saber qué tipo de ojo seco tienes, porque el tratamiento cambia mucho según la causa. En consulta realizamos:
El tratamiento del ojo seco no es "ponerse gotas". Es un plan escalonado y personalizado:
Pilar fundamental cuando hay blefaritis. Pautas de higiene diaria con productos específicos, masaje palpebral y, en casos seleccionados, tratamientos en consulta.
Lágrimas artificiales sin conservantes adaptadas a cada perfil. Existen formulaciones muy distintas según el componente que falle en tu lágrima.
Cuando hay inflamación crónica de la superficie ocular: corticoides en pautas cortas, ciclosporina tópica, lifitegrast.
Suero autólogo y plasma rico en factores de crecimiento para casos graves. Tapones lagrimales para retener la propia lágrima.